El chaval que se hizo millonario por no atender en clase

Hay algunas historias de niños o chicos que se han hecho millonarios de distintas maneras. Pero esta es más curiosa, ya que el joven de marras, Jack Cator, no era un alumno especialmente brillante en los estudios y que apuntara maneras, era un chico que no le gustaba estudiar y quería aprovechar las clases para navegar por internet y jugar con aplicaciones de juegos. La gran idea que luego explotó fue esquivar las barreras que le ponía el colegio para acceder a internet en el recinto.

Dándole vueltas y con sus conocimientos de programación se embarcó en un proyecto ambicioso: crear un código y hackear el sistema.  El método que utilizó consistía en utilizar una web online para entrar como una persona autorizada y esquivar de esta manera los programas que denegaban el acceso al sistema del colegio. Cator usó un servidor remoto que proveía a los usuarios de algo llamado VPN (las siglas en inglés de Red Privada Virtual). Esta herramienta le permitía navegar de forma anónima, pero tenía un manejo dificultoso y estaba plagada de publicidad. Por ese motivo, Jack Cator creó su propio servidor.

La BBC afirma que sólo tardó una tarde y que fue mientras estaba en el sillón de su casa. El sonoro nombre con el que bautizó el servidor ha sido otra de las claves de su éxito: Hide my Ass (Esconde mi trasero).

El resto vino de la mano del poder viral de internet. Con tan solo dieciséis años, Jack Cator comenzó a difundir su idea en foros de internet con la intención de llegar al máximo número de usuarios posibles. Poco a poco gente de todo el mundo que no accedían a juegos en línea o a sitios web de noticias en países en los que hay bloqueos. como, por ejemplo, en Oriente Medio fue conociendo el servicio.

En 2009 puso en marcha un servicio de suscripción que fue lo que revitalizó definitivamente su idea. Cuando ya estaba en la universidad optó por los proveedores freelance. HMA (Hide My Ass) utilizó este tipo de contratación para todo.

En menos de diez años, este joven ha logrado transformar su nueva idea en una start-up muy rentable y en uno de los mayores proveedores de VPN alrededor del mundo. Finalmente, el estudiante británico ha vendido su idea a cambio de 60 millones de dólares al desarrollador de software AVG, quién se queda con una cartera de más de dos millones de clientes, una renta anual de 3 millones de dólares (casi 2,7 millones de euros) y un nivel de ventas por valor de más de 16 millones de dólares (casi 14,5 millones de euros).

Nos vienen a la memoria otros casos de chavales que se han hecho ricos antes de llegar a la universidad. Nick D'Aloisio, un estudiante londinense de 17 años, se hizo millonario casi de la noche a la mañana. Cuando tenía sólo 15 años creó una aplicación para ordenar contenidos de periódicos para facilitar su lectura en la pantalla de un teléfono.  Varios fondos pusieron entre todos 190.000 euros para que siguiera trabajando en el proyecto. Gracias a esa inversión la aplicación fue mejorando hasta conseguir acuerdos con hasta 250 medios de comunicación. Al poco tiempo Yahoo compró la empresa por bastante dinero.

Y también hay historias falsas. Como la del joven que dijo haberse hecho millonario invirtiendo en bolsa en los recreos. Mohammed Islam afirmó que había ganado en meses unos 72 millones de dólares, invirtiendo en la Bolsa, según le contó a la revista New York Magazine. Pero no fue así. Su padre le presionó y  el confesó. El problema es que muchos medios de todo el mundo ya se habían hecho eco de la noticia. Y la pregunta surge de inmediato: ¿sería mejor para los chavales desarrollar ciertas capacidades o ideas antes que atender en clase o incluso antes de asistir a algunas asignaturas de interés más que cuestionable?